Cambio climático, un desafío para la agricultura costerricense

La adopción de nuevas variedades resistentes a sequía en cultivos como el frijol le han permitido a Costa Rica adaptarse al cambio climático para mejorar su producción y hacer frente al cambio climático.

Abril de 2018-. El cambio climático ha evidenciado en los últimos meses sus efectos y consecuencias en Costa Rica. El verano, que está por terminar se ha visto inundado por las lluvias, las bajas temperaturas con hielo en las zonas más altas y hasta granizos. Esta situación afecta a Costa Rica y en general a Centroamérica. A pesar de generar menos del 0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, esta región está entre las más vulnerables al impacto del cambio climático, como lo registra el Quinto Informe Anual publicado por el Programa Estado de la Región.

Efectos del cambio climático y agricultura

Uno de los sectores más afectados por las consecuencias del cambio climático en el país tico es el agropecuario. En este año, uno de los sectores más fuertes de producción como el café, podría reportar pérdidas de hasta USD$ 1.830 por hectárea producida, según reporta el Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE). Esto a causa del aumento de las lluvias y con ellas el incremento en enfermedades y una disminución en la producción del grano. También se encuentran otros cultivos afectados como el frijol y la papa. Sin embargo, estos dos sectores decidieron adaptarse al cambio climático e incorporar unas nuevas variedades de semillas denominadas “Nambí” y “Elbe” que facilitan la resistencia a las sequías.

Al otro extremo de las lluvias, se encuentran las sequías. De acuerdo con las estimaciones del Departamento de Extensión Agropecuaria del MAG tan sólo en el 2014, en la provincia de Guanacaste, la sequía dejó pérdidas que superaron los USD35 millones.

Acciones para mitigar los efectos del cambio climático

Costa Rica ha hecho una apuesta por mitigar el cambio climático. Por medio de la implementación de programas gubernamentales se buscan estrategias que aporten a la mitigación y adaptación para enfrentar este fenómeno. Desde hace varios años, se implementa el Plan de Acción de la Estrategia Nacional de cambio Climático al 2021, que pretende que el país sea Carbono Neutro en el 2021.

En cuanto al sector agrícola, los esfuerzos del Ministerio de Agricultura y Ganadería están “orientados al desarrollo de nuevas variedades de especies de interés económico, con características genéticas que les permita superar las diferencias que el cambio climático está estableciendo en términos de por ciento de humedad relativa, temperatura, radiación solar y precipitación para su óptimo desarrollo” según señala el Plan Cambio Climático y la Gestión Agroambiental.

En este sentido, la implementación y adopción de nuevas tecnologías o herramientas como el manejo integrado de plagas, la siembra directa o el uso de variedades tolerantes a la sequía o eficientes en el uso del nitrógeno, pueden aportar a la mitigación de este fenómeno.

Se estima que para 2050, serán 9.3 billones las personas a alimentar, lo cual incrementa la necesidad de producir más y mejores alimentos. Pero el panorama no es alentador: desde ya se evidencia el aumento en las presiones de las plagas, mayor competencia por el agua y los nutrientes, inundaciones, precipitaciones excesivas y hasta se prevé la pérdida de recursos naturales.

El cambio climático es una realidad que no se puede evitar y si no se mitiga o se controla es posible que siga causando estragos económicos y sociales que impacten la sostenibilidad y seguridad alimentaria.