Comer alimentos limpios y sanos es más que un código de vida

 

Noviembre 21, 2017

En un mundo donde la vorágine del consumismo no da tregua, el comer alimentos limpios y sanos es una regla de vida que debe cumplirse irrestrictamente.

La inocuidad de los alimentos, es decir, garantizar que todo lo que se consuma no provoque algún daño a la salud, toma relevancia en la mayoría del países del orbe, especialmente en Costa Rica.

Regido por un código alimentario llamado CODEX (al que pertenece desde 1970), el país tiene entre sus prioridades proteger la salud de los consumidores procurando que la mayor parte de la población tenga acceso a alimentos nutritivos pero sobre todo limpios y sanos.

Actualmente, una de las mayores atenciones en materia de salud radica en disminuir los riesgos químicos y microbiológicos en los alimentos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los alimentos pueden tener productos químicos ya sea porque se hayan añadido intencionalmente por razones tecnológicas (por ejemplo, los aditivos alimentarios), o debido a la contaminación ambiental del aire, el agua o el suelo.

La OMS también advierte sobre los riesgos microbiológicos; un problema de salud pública en todo el mundo ya que en las últimas décadas, la mayoría de los países han registrado un importante aumento en la incidencia de enfermedades provocadas por la presencia de microorganismos en los alimentos.

Basado en lo anterior, en noviembre de 2017, Costa Rica dio un paso firme en la inocuidad alimentaria al capacitar a al menos a 25 profesionales en análisis del riesgo de residuos de medicamentos veterinarios, plaguicidas y contaminantes en los alimentos de consumo humano.

Sacha Trelles, especialista en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad de los Alimentos de la Representación del IICA en Costa Rica, explicó en dicha capacitación que el análisis del riesgo en la inocuidad de alimentos permite tener una mayor claridad sobre las implicaciones en la salud pública.

Asi mismo faculta a los organismos gubernamentales a establecer las bases científicas para la toma de decisiones en aras de la protección de los consumidores.

En ese sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) desarrolló controles para vigilar los alimentos importados y sentar responsabilidades a las diferentes partes involucradas.